Fue un sueño mágico lleno de ternura y amor, fue indescriptible el sentimiento que me invadió, contemplé el universo en un segundo, en tus ojos de color miel. Me elevé al firmamento, miré a los dioses te mire a ti.
Tú, dueña de mis sueños te reconocí en el instante que te vi, cuando el sol caía lentamente cuando sentía que no había nada más llegaste tú y la esperanza brotó.
Fue mágico el momento cuando te conocí.
Gracias a la vida a Dios a todos por conocerte a ti.

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